La piel que habito

No se si porque en el cine se encontraban actores como Javier Cámara, Natalie Poza, directores de cine como Juan Flahn, o escritoras como Elvira Lindo, o porque al numeroso público de la sala le gustó la película pero el caso es que al finalizar la proyección de La piel que habito, la ultima de Almodóvar, se oyeron aplausos, no muchos pero al fin y al cabo hubo aplausos. Sin embargo, me atrevo a decir que no es de las mejores películas del manchego y más aun, es uno de los mayores fiascos del cine español. Pretende ser una cinta de género, de terror, pero no da nada de miedo y en los momentos cumbres, se supone de desgarro y drama, se oyen risas.
Los elementos o mimbres eran inmejorables: unos buenos actores, una excelente partitura de Alberto Iglesias, una fotografía, escenografía, ambientación de lo mejor… Y sin embargo Almodóvar lo echa todo a perder por su sentido de la trascendencia, por su afán perfeccionista y por su necesidad de incluir, aunque sea con calzador, elementos distintivos, de esos que se han bautizado como almodovarianos.
Antonio Banderas acata todas las ordenes del director y está correcto si bien no resulta nada creíble en su papel de cirujano plástico. Elena Anaya saca adelante su complicado personaje y es de lo mejor de la película. En su conjunto se puede decir que el elenco esta desaprovechado y que muchos de ellos resultan desdibujados en esta piel que más que habitada parece deshabitada.

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