Antígona

Anoche la primera Antígona, Bebe, estuvo viendo a la última Antígona del Festival de Mérida, Marta Etura, y sin embargo tras finalizar la obra sus primeras palabras no fueron para esta sino para Blanca Portillo y su soberbio Tiresias. Apenas permanece en escena cinco, ocho o diez minutos, pero son suficientes para decir que esta edición será recordada por el Tiresias de la Portillo. Solo por esa interpretación merece la pena acercarse a ver la obra y comprobar como es el trabajo de la heredera de la Xirgú y la Espert. Ademas de ello se trata de uno de los montajes más bellos en cuanto a estética, iluminación y buen gusto que han pasado por Mérida. Cierto es que no resulta un espectáculo redondo por algunas interpretaciones y por la innovación en el coro, que se divide en dos para dar protagonismo por un lado a las mujeres y por otro a los hombres, y que distorsiona algo el conjunto al imponerse a algunos personajes como el Corifeo o la misma Antígona. Aún así merece la pena disfrutarlo y contemplar imágenes como la tela brillante que surge de la nada simulando la cueva a la que llevan a la desdichada hermana de Polinices, o la evolución de las mujeres-sirenas en el agua arropadas por unas notas casi angelicales. Dos escenas resaltan sobre las demás, los augurios de Tiresias a Creonte, y el duelo de éste con su hijo Hemón, el actor extremeño Elías González que ha dejado buenas vibraciones.

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El origen del planeta de los simios

Después de una gran sequía en la cartelera estival parece que esta se anima con las películas de superhéroes como Capitán America o Linterna verde, puro entretenimiento sin muchas ambiciones. Sin embargo, hay otra tercera cinta que ha eclipsado a las otras dos y se ha aupado al primer puesto. Se trata de El origen del planeta de los simios, una nueva vuelta de tuerca a la mítica película de ciencia ficción que protagonizó Charlton Heston y pasó a la historia del cine por su impactante escena final. Tras el fallido intento de Tim Burton de recrear el filme de Heston, esta nueva historia se centra, como su propio titulo indica, en el origen del planeta de los simios y en cómo estos dominaron a los humanos. Protagonizada por James Franco, la cinta cuenta la historia de César o Caesar, un simio que nace en el laboratorio de una empresa donde hacen experimentos con primates.

El árbol de la vida

Acabo de ver El árbol de la vida, penúltima película de Terrence Malick y ganadora de la Palma de oro en Cannes. De entrada hay que aclarar que no es una cinta para todos los públicos. Aquellos acostumbrados al cine convencional, es decir a películas con argumento, nudo, desarrollo y desenlace, abstengánse de ir a verla, de lo contrario se arrepentirán de haber entrado en la sala y, sobre todo, de haber pagado una entrada. Por el contrario para los amantes del cine es una cita ineludible ya que podrán de disfrutar de cine con mayúsculas, de una película que es pura poesía. Malick utiliza como argumento la vida de una familia texana en los años 50, pero esto es solo un pretexto para ahondar en dualidades como vida y muerte o bondad y maldad, aquí encarnadas por el padre y la madre, unos estupendos Brad Pitt y Jessica Chastain. Uno de los principales motivos de desconcierto de los espectadores no avisados es que apenas esbozada la historia esta da un giro de 180 grados y cual si fuera un documental de La 2 o de National Geographic se adentra en el origen del universo con unas impactantes imágenes al ritmo de una sobrecogedora música. Pasado ese paréntesis se centra de lleno en la familia narrando el nacimiento de los tres hijos y su desarrollo hasta la adolescencia con unos bellos fotogramas y otra vez con una impactante banda sonora. La película ya dividió a los críticos en Cannes entre los que la consideraban una obra maestra y quienes veían en ella una paranoia o ralladura de coco de Terrence Malik.