¡¡¡Cuidado con Badi!!!

La app ‘guay’ para alquilar habitaciones que te deja sin habitación y sin dinero

Las aplicaciones nacieron para facilitar la vida a los usuarios a la hora de buscar o disfrutar de los más variados servicios: desde sacar unos billetes de tren, buscar un hotel para las vacaciones o, como en el caso que nos ocupa, para poder alquilar un piso o una habitación en una gran ciudad. Para esto nació Badi en 2006, que se llegó a anunciar como ‘el Tinder de los compañeros de piso’, creado además en España. Aseguran que su uso es muy sencillo y que protege tanto a propietarios como a inquilinos, algo que según un caso reciente que he vivido de cerca no es así. A continuación expondré ese caso concreto para aconsejar que se utilicen otras vías antes que esta app ‘guay’ que te deja compuesto sin habitación y sin dinero.

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Imagen del anuncio con el que tratan de engañar a posibles inquilinos.

El engaño del supuesto abogado

El primer caso sucede porque un amigo, al que llamaré Andrés, tiene la necesidad de alquilar de forma inmediata una habitación para empezar a trabajar en Madrid. Tras descargarse la aplicación y consultar para encontrar un alojamiento lo más cercano posible a su lugar de trabajo quedó prendado de una habitación doble, luminosa que en condiciones normales se alquilaría por 750 u 800 euros y que, según el anuncio publicado arriba, se alquila por tan solo 425 euros. El propietario anunciante indica que trabaja en el sector del Derecho y una vez establecidos los primeros contactos, pide a mi amigo entablar conversación a través de WhatsApp. El anunciante se presenta como abogado y dice que está de vacaciones fuera de Madrid. Al comentarle Andrés que necesita la habitación de forma urgente se muestra de lo más conciliador y predispuesto a agilizar los trámites sirviéndose de su condición de abogado. Rizando el rizo se ofrece a enviarle las llaves en el mismo día a través de una empresa de mensajería o un VTC. Debido a la premura que tiene Andrés por entrar en la habitación se deja guiar por el supuesto abogado que le indica que le va a enviar un contrato provisional para hacer la reserva.

Efectivamente le hizo llegar un supuesto contrato con apariencia de legalidad, envió una fotocopia de un DNI (ahora sabemos que falso) y a cambio exigió el envío de dinero a través de Bizum. Debido a la prisa del futuro inquilino se acordó un envío rápido de una cantidad que eligió, aparentemente para pagar parte de la fianza, el anunciante y que fijó en 318 euros, una cantidad nada inocente porque de esa forma el delito no deja de ser algo leve.

Esa misma noche, a horas intempestivas el ‘falso’ abogado insistió enviando WhatsApp diciendo que había enviado un mail con otro contrato más formal y que no se le había aceptado e insistiendo en el envío de una nueva cantidad de dinero, otros cien euros más, para llegar a la fianza completa.

Ante esa forma de proceder y las sospechas de que había algo raro, mi amigo mostró sus reticencias y entonces el experto en el sector del Derecho ofreció raudo hacer toda la tramitación a través de su gestoría donde a cambio de llevar el dinero en metálico su gestor entregaría las llaves. Pero, mira por donde, la oficina está en Navacerrada.

Andrés, algo mosqueado ya, decidió que lo más seguro era visitar el supuesto piso de Madrid donde se alquilaba la habitación. Después de iniciar la búsqueda de la dirección se dio de bruces con la cruda realidad y descubrió que el piso estaba habitado por una familia y que por supuesto no se alquilaba ninguna habitación. El taimado abogado insistía en ese momento a través de WhatsApp para que se le hiciera el ingreso de los 100 euros. Nada más indicarle Andrés que había descubierto el engaño su foto desapareció del perfil de WhatsApp y el teléfono enmudeció.

Tras comunicar lo ocurrido a la aplicación Badi, esta se comprometió a hacer una investigación y a colaborar con la Policía Nacional ante la que fue denunciado el hecho con todos los detalles y aportando el supuesto contrato, el DNI falso y conversaciones de WhatsApp.

Desde Badi recuerdan que ellos aconsejan hacer todas las operaciones a través de la aplicación para proteger tus pagos y evitar problemas, y aquí viene la segunda parte de esta historia.

La habitación ‘fantasma’

Como mi amigo seguía necesitando la habitación volvió a utilizar la aplicación para proseguir su búsqueda y esta vez siguió los consejos de la APP, si bien ante su situación -sin habitación aún, sin apenas dinero- pidió prestado el ordenador a un amigo y entró con el perfil de este. Decidió centrarse en el entorno de su lugar de trabajo, la Glorieta de Quevedo, y encontró un par de habitaciones. Para poder contactar con los propietarios o anunciantes, la app te pide que utilices una tarjeta, pongas la numeración y demás datos y solo de esa forma puedes contactar con el anunciante haciendo una especie de reserva, a cambio puedes ver su datos, entre ellos el número de teléfono para contactar. El primero de ellos canceló la habitación y no hubo problemas.

En el segundo caso el anunciante, con inicial que empieza por L. y dedicado al sector del turismo, respondió rápido y se mostró muy amable, todo a través de un chat que tiene la misma aplicación de Badi, ya que el teléfono siempre comunicaba. Esto ocurrió un jueves por la tarde y conciertan un primer encuentro el viernes a las 11 para que pudiera visitar la habitación y decidir qué hacer. Ante la imposibilidad de acudir a la cita, Andrés mandó un mensaje avisando de que no podría ir. El mismo viernes a las 19 horas llega un cobro de Badi a la tarjeta Visa por importe de 448 euros, 380 euros para el anunciante y 68 para ellos por las gestiones. Todo sin haber podido contactar telefónicamente con él y sin haber visitado la habitación.

Sin embargo, la explicación es que L., el anunciante, vuelve a entrar en el chat para hacer a mi amigo una propuesta de visita el sábado a las 12 del mediodía y en ese acto confirma la reserva, sin que se haya visitado la habitación y ni siquiera haber tenido un contacto directo con él.

Tras contactar con Badi para exponer los hechos, piden esperar hasta el lunes periodo en el que ellos van a tratar de mediar con el anunciante L. ya que, según ellos, es el único que puede enviar un mail y decir que todo se ha debido a un error para que se puedan recuperar los 448 euros. La amabilidad de L. en el primer contacto y su agilidad para mostrar la habitación se convirtieron en desdén y despreocupación porque, según él, le había supuesto un perjuicio grande no haber podido enseñar la habitación durante dos días, sábado y domingo, y se embolsa sin ningún tipo de escrúpulos los 380 euros.

Badi también se lava las manos diciendo que ha habido alguna irregularidad y que el cobro es una penalización por la cancelación de la reserva, cancelación que en ningún momento se hizo por ningún medio puesto que la visita a la habitación ‘fantasma’ nunca llegó a producirse.

Como conclusión y después de estas experiencias: ¡¡¡Cuidado con Badi!!!. Te quedas sin dinero y sin habitación. No se trata de un hecho aislado porque las valoraciones publicadas en internet, abajo aparece un pequeño ejemplo, no son muy favorables y de proteger al inquilino, al incauto que busca una habitación, nada de nada. Al menos en estos dos casos.

Publicado por

vgfornes

Periodista, community manager por @AulaCM y gestor telefónico

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